El Ayuntamiento de Santa Pola ha anunciado hoy que, a partir del próximo lunes 6 de febrero, dejaremos de ver la hora en el castillo durante unas tres semanas.
Se va a retirar la actual esfera de metacrilato y se sustituirá por una réplica de la original que se va a construir en un taller vidriero artesano.
¿Tres semanas pasando por delante del castillo y mirando hacia arriba en dirección este para no ver la hora?
Nos vamos a sentir extraños.
El reloj del castillo es la referencia de todo santapolero desde que en 1860 se construyera la primera torre para sostenerlo, la conocida popularmente como “el canterer” por la forma que tenía similar al mueble tradicional donde se apoyaban los cántaros.
Al arquitecto de entonces se le fue la mano y hubo que derribarla más tarde porque pesaba demasiado y la entrada principal de la fortaleza corría el riesgo de derrumbarse.

Así que se construyó una nueva torre, la que ha llegado a nuestros tiempos conocida como “la peineta”, inaugurada el 20 de febrero de 1926.
Allí se instaló un nuevo reloj monumental que fue adquirido en 1925 por el Ayuntamiento a la empresa Blasco y Liza, de Roquetas (Tarragona).
Costó 3.500 pesetas de la época.
El Museo del Mar conserva un fragmento de la esfera original de cristal y en base a ella se fabricará la réplica.

Va a ser un momento histórico cuando caminemos por delante del castillo, echemos la mirada hacia arriba en dirección este y echemos en falta las manecillas del reloj y su esfera.
Foto de portada: Museo del Mar Santa Pola


