No se trata de una leyenda urbana.
Es verdad que el parque Disney en Europa pudo haberse construido en Santa Pola.
Te lo juro…
Si tienes la suficiente edad como para acordarte de Naranjito, del golpe de estado de Tejero, del desastre nuclear de Chernobyl, de Ronald Reagan en la Casa Blanca, del Thriller de Michael Jackson o del A Tope 85 en Santa Pola…
Entonces te acordarás de esto.
En caso contrario, te lo cuento yo.
A mediados de 1985 apareció en los medios la noticia de que la multinacional Disney buscaba terrenos en Europa para construir su primer parque en nuestro continente.
Y que la decisión final se acotaba a sólo dos países: Francia y España.
Y además decían que en España se barajaban cuatro emplazamientos.
Eran, de norte a sur:
-L’Ametlla de Mar en Tarragona.
-La zona entre Cabanes y Oropesa, en Castellón.
-El Marjal de Pego, al norte de Alicante.
–Las Salinas de Santa Pola.
Sí. Los terrenos de las Salinas de Santa Pola y parte del sur del campo de Elche fueron candidatos a albergar el tinglado de Eurodisney.
¡Qué fuerte!
Imagínate el revuelo que se montó en el pueblo cuando se conoció que había posibilidades de recibir una multimillonaria inversión de dólares.
La riqueza que se generaría en la zona.
El trabajo que habría para todos.
Y nos pondría en el mapa turístico de Europa en plan VIP.
Todos aquí nos veíamos ya con las orejas de Mickey y el pico del pato Donald.
Y por qué no, con los dólares del Tío Gilito…
Eso sí, no todo era tan bonito.
Construir el proyecto aquí hubiera sido un duro golpe para el espacio que acababa de convertirse en Parque Natural.
Y por supuesto hubo protestas y reivindicaciones de carácter ecologista.
Aún así albergábamos cierta esperanza en que se encontrara una solución satisfactoria para todos.
Pero no fue así.
Meses después se desinfló el suflé.
Disney eligió París.
Dicen que, en realidad, la decisión ya estaba tomada.
Preferían la enorme densidad de población alrededor de la capital francesa que les aseguraba más clientes.
Aunque lloviera.
Aunque el cielo fuera gris.
Aunque hablaran en francés.
Creían que eso sería más rentable que el sol del Mediterráneo.
Igual se equivocaron, qué se yo.
Las malas lenguas dicen que, después de 30 años de Eurodisney, los resultados no fueron los esperados.
Pero eso ya no tiene remedio.
En todo caso, fue bonito mientras duró.
¿Tú que crees? ¿Hubiese valido la pena que Santa Pola fuera hoy en día otra cosa con el parque aquí? ¿Seríamos más prósperos? ¿O habríamos perdido el encanto de pueblo que todavía mantenemos?


